Torre Mudéjar.

El elemento más importante de la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Villamayor es sin duda su torre campanario, único vestigio que se conserva del antiguo templo mudéjar. Fue contratada por el maestro de obras Domingo de Estala en 1587. Es hueca al interior y se divide en dos cuerpos. El primer piso es cuadrado, con dos pisos, mientras que el segundo se estructura en tres pisos octogonales. Entre ambos aparecen torreoncitos de ángulo, con decoración a base de rombos y hexágonos resaltada por azulejería de Muel de la misma época. La decoración en general parte de las posibilidades ornamentales que ofrece el ladrillo combinadas con la plasticidad de las piezas de azulejería que aparecen distribuidas en frisos horizontales en los dos cuerpos de la torre.

Construcción original: Siglo XVI

Estilo: Mudéjar

Reforma: En 1973, el edificio fue reformado y consolidado por el arquitecto Lorenzo Monclús Ramírez; se reorientó la iglesia, quedando la torre a los pies de la construcción, se eliminaron las capillas laterales y se amplió a tres naves.

Declaración:

El Boletín Oficial de Aragón de 22 de marzo de 2002 publica el Decreto 93/2002, de 6 de marzo, del Gobierno de Aragón, por el que se declara Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, la Torre de la denominada Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora en Villamayor de Gállego.

Plaza Planillo.

Es el centro neurálgico de la vida local de Villamayor. Allí se han establecido a lo largo de los siglos los más diversos locales que debían dar servicio a la población.

Ha sido el lugar donde se han celebrado multitud de actividades, como actos festivos, vaquillas o representaciones de dance, teatro o música. Ha servido de mercado, de lugar de encuentro entre el vecindario, de lugar especial de juego para los niños y niñas, etc.

Todo ello ha convertido este espacio en el lugar más importante para la vida social de Villamayor de Gállego.

Está situada en el centro del entramado urbano mas antiguo de la localidad, en su zona más plana, y allí construyeron sus casas solariegas las familias más pudientes de Villamayor durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

En la actualidad estas casas, que se encuentran en buen estado de conservación exterior, han sido declaradas inmuebles de interés artístico y cuentan con diversas figuras de protección oficial.

De entre todas ellas destaca por su interés social el edificio del Ayuntamiento, conocido desde hace tiempo atrás como casa del lugar. Su construcción data del s.XVIII.

Texto extraído del libro “De la plaza al carasol”.

Ermita de Villamayor.

Edificada sobre un montículo que domina el pueblo, se trata de un conjunto de edificios compuestos por la ermita propiamente dicha, con claustro y un antiguo caserón de hospedería.

La ermita es una iglesia gótico mudéjar, de una sola nave de cuatro tramos con capillas laterales poco profundas abiertas entre contrafuertes, y cabecera plana, situable a finales del siglo XV, ampliado en el XVI y remodelado a principios del XVIII, concretamente en 1728.

La nave se cubre por bóveda de crucería sencilla de cuatro tramos, muy decorados. De la misma época es el claustro-pórtico que rodea la iglesia, del que se conservan las ménsulas de apeo con abovedamiento de arista. El acceso se realiza a través de una gran escalinata y un porche de planta cuadrada. En una lápida saliendo en el interior se recuerda que en 1728 se reedificó la iglesia, modificándose en parte, se hizo un nuevo tramo de presbiterio y se pintaron las bóvedas.

LEYENDA:

Cuenta la leyenda que andando un pastor llamado Gerardo con su rebaño por un cerro o pueyo cercano a Villamayor se le apareció la Virgen y le dijo que fuese al pueblo a comunicar la aparición. Corrió Gerardo presuroso a dar la gran noticia a las gentes de Villamayor, pero nadie le hizo caso. Volvió el pastor al lugar de la aparición para decirle a la Virgen que no le habían creído, y que incluso algunos le habían tomado por borracho. La Virgen le mandó nuevamente al pueblo y le dijo que pusiese los brazos en cruz que nadie sería capaz de bajárselos. Ya en Villamayor, todos trataron de bajarle los brazos pero ninguno lo consiguió. Dieron cuenta al Arzobispo de Zaragoza, que acudió a ver el lugar y la imagen de la aparición. Una vez allí decidieron bajar la imagen a la parroquial donde quedó custodiada mientras se construía un santuario.

Como el alto del pueyo no era terreno adecuado para la envergadura de la obra, se decidió su construcción a los pies del cerro, pero la Virgen quería su templo en el lugar de la aparición, de tal manera que tres veces todo lo construido por el día quedó derruido durante la noche. Convencidos los vecinos, se edificó el santuario en lo alto del pueyo donde se puede contemplar actualmente.

San Gregorio.

Co-patrón de Villamayor de Gállego.

Su festividad es el 12 de marzo. En la tradición festiva de Villamayor de Gállego, San Gregorio es un día conmemorado por todos los vecinos, pero especialmente por los agricultores, que lo tienen como patrono del Sindicato de Riegos, organización fundamental en la historia del municipio, ya que el agua de riego es la que históricamente permitió un asentamiento permanente en la zona desde tiempos remotos.

De 1465 datan las primeras noticias fehacientes de que en Villamayor de Gállego se celebra la festividad de San Gregorio Magno.
Pero esta relación entre Villamayor y San Gregorio viene de muy atrás; concretamente surge de la mano de La Virgen del Pueyo y tiene su inicio en la leyenda de la aparición al pastor Gerardo que, como todas las leyendas, tiene un origen incierto.

LEYENDA:

Cuenta la leyenda que andando un pastor llamado Gerardo con su rebaño por un cerro o pueyo cercano a Villamayor se le apareció la Virgen y le dijo que fuese al pueblo a comunicar la aparición. Corrió Gerardo presuroso a dar la gran noticia a las gentes de Villamayor, pero nadie le hizo caso. Volvió el pastor al lugar de la aparición para decirle a la Virgen que no le habían creído, y que incluso algunos le habían tomado por borracho. La Virgen le mandó nuevamente al pueblo y le dijo que pusiese los brazos en cruz que nadie sería capaz de bajárselos. Ya en Villamayor, todos trataron de bajarle los brazos pero ninguno lo consiguió. Dieron cuenta al Arzobispo de Zaragoza, que acudió a ver el lugar y la imagen de la aparición. Una vez allí decidieron bajar la imagen a la parroquial donde quedó custodiada mientras se construía un santuario.

Como el alto del pueyo no era terreno adecuado para la envergadura de la obra, se decidió su construcción a los pies del cerro, pero la Virgen quería su templo en el lugar de la aparición, de tal manera que tres veces todo lo construido por el día quedó derruido durante la noche. Convencidos los vecinos, se edificó el santuario en lo alto del pueyo donde se puede contemplar actualmente.

Finalizada la obra, se acordó realizar una gran procesión para entronizar de manera solemne la imagen aparecida, que se custodiaba hasta entonces en la iglesia parroquial.

Para su traslado se formó un importante cortejo son todos vecinos y vecinas y numerosos caballeros y personalidades y devotos que habían venido de Zaragoza y alrededores.
Dice la tradición que durante el recorrido se vio la figura del papa San Gregorio Magno acompañando y honrando con su presencia la procesión.

Las gentes de Villamayor quisieron corresponder esta aparición del gran papa construyendo un pequeño templo para rendirle culto también a él.

Así fue como decidieron edificar en su honor una pequeña ermita y acordaron que esta se levantara en el lugar en el que habían comenzado las obras del primer templo dedicado a la Virgen.
Las fechas en las que se asienta la tradición son totalmente desconocidas, pero viene muy probablemente del siglo XII, pues en aquel momento las tierras llanas del Ebro fueron reconquistadas a los musulmanes. Zaragoza fue lo fue en 118, y tras su conquista se repoblaron las tierras de sus alrededores y se fundaron diversas poblaciones, entre ellas Villamayor.
La fecha mas antigua en la que tenemos noticia de esta localidad es 1178, y muy pronto, en 1263, aparecen en la historia de este pueblo los primeros testimonios ciertos de la existencia del santuario.

Texto extraído del libro “San Gregorio de Marzo” de Manuel Tomeo Turón.

Palacio Duquesa de Híjar.

La casa-hospedería que se encuentra anexa al santuario de Nuestra Señora del Pueyo, se construyó en el año de 1761 a expensas de doña Pudenciana Portocarrero Funes de Villalpando, duquesa-consorte de Híjar y marquesa de Osera por parte de su linaje familiar propio.

La gran devoción que esta señora tuvo hacia la Virgen, le llevó a mandar construir y sufragar el enorme edificio que hoy vemos y que debía de servir para alojar a los numerosos peregrinos y devotos que hasta allí se acercasen.

Doña Pudenciana, se casó en 1717 con don Isidro Fadrique Fernández de Híjar, séptimo duque de esta casa, una de las de mayor prestigio en el Reino de Aragón y poseedor de numerosos títulos nobiliarios como duque de Lécera y de Aliaga. En 1764, tras su muerte, fue enterrada a los pies de la Virgen del Pueyo, como había dejado escrito en su testamento y como así reza en su losa funeraria del presbiterio de la iglesia del santuario.

El maestro de obras que llevó a cabo su construcción fue el alcañizano Joaquín Cólera, que 1759 firmó las capitulaciones de dicha obra. Las terminó en 1761, como así consta, no solo en los documentos notariales llevados a cabo, sino que también se dejó escrito y pintado en la cúpula del techo de las escaleras principales.

Esta gran obra debía de servir no solo como refugio de peregrinos al santuario, si no también como lugar de hospedaje principal para todo aquel que hasta allí se acercase. Cerca, en el pueblo, quedaba la más modesta posada municipal, a la que acudían los transeúntes que por el Camino Real pasaban en sus dos direcciones.

A lo largo de su historia, la hemos visto acondicionada para otros diversos usos. Desde sus inicios y muy especialmente durante el siglo XIX, sirvió de excelente lugar de descanso y sanatorio antituberculoso para todos aquellos ciudadanos zaragozanos que con graves problemas respiratorios encontraban en estas alturas la salud que las estrechas calles de la ciudad les privaba. Así mismo, durante las primeras décadas del siglo XX en este lugar se realizaron concurridas colonias veraniegas sufragadas por el ayuntamiento de Zaragoza, a la que acudían numerosos niños de las clases más desfavorecidas de la ciudad.

 

Algunos de sus usos han sido realmente curiosos y sorprendentes, como el hecho de servir de lugar de encierro de toda la población de Villamayor durante la guerra de la Independencia. Los hechos sucedieron los días previos a la conocida como batalla del Llano, que se llevó a cabo la jornada del 24 de enero de 1809 entre Perdiguera y Leciñena. En esos días las tropas francesas encerraron a toda la población de la localidad con el fin de no desbaratar los planes de ataque a las tropas de auxilio que venían a socorrer el asedio de Zaragoza.

Así mismo, sirvió a mediados del siglo XIX como es bien sabido en Villamayor, como lugar privilegiado para la observación de los astros por parte de don Mariano Castillo, conocidísimo astrónomo autor del Almanaque zaragozano el Firmamento, todavía comercializado con gran éxito en todo el territorio nacional.

Más tarde, durante la Guerra Civil y su etapa posterior, sirvió de acuartelamiento de tropas. Los destrozos de la guerra, su conversión en cuartel y el paso del tiempo, hicieron plantearse muy seriamente en la década de los ochenta del pasado siglo su derribo.

Afortunadamente, diversas obras de reconstrucción como la llevada a cabo por la escuela-taller Duquesa de Híjar durante los años 2000 a 2005, han hecho posible que hoy sigamos contando con este edificio, convertido en un verdadero lujo para Villamayor, a la espera de un uso definitivo.

La Sabina.

Especie: Juniperus thurifera
Nombre Común: Sabina albar
Altura total: 20m.
Copa (mayor/menor): 15m./10m.
Perímetro a 1,30m. de altura: 260cm
Perímetro en la base: 270cm.

La Sabina de Villamayor de Gállego es una sabina albar o sabina blanca (Juniperus Thurifera) a la que se le calcula una edad de dos mil años.

Es de los pocos ejemplares que quedan en Europa.
Sabinas como esta son las que dieron nombre a los «Monegros» cuando antaño cubrían todo el monte sabinas y pinos.

Cuenta la historia que, debido a la destrucción de la Armada Invencible, durante el reinado de Felipe II (1556-1598) fue necesario reconstruir la flota para lo que se realizó una gran tala de las sabinas de los Monegros, ya que aguantaba bien los impactos de los cañones y su madera flotaba más que las otras.

Como consecuencia de las guerras, por su gran porte y por ser una madera imputrescible, fue disminuyendo la cantidad de arbolado de estos montes. Este es el único ejemplar que sobrevive en la zona de Villamayor; en el paraje denominado Monte Oscuro.

Este árbol representa un importante símbolo para la población de Villamayor de Gállego, por su extraordinario valor, por su representatividad y singularidad, por su belleza y por los valores que atesora. Todos los años se celebra la festividad de San Gregorio en la proximidad del árbol.

LEYENDA:

Cuenta la leyenda que andando un pastor llamado Gerardo con su rebaño por un cerro o pueyo cercano a Villamayor se le apareció la Virgen y le dijo que fuese al pueblo a comunicar la aparición. Corrió Gerardo presuroso a dar la gran noticia a las gentes de Villamayor, pero nadie le hizo caso. Volvió el pastor al lugar de la aparición para decirle a la Virgen que no le habían creído, y que incluso algunos le habían tomado por borracho. La Virgen le mandó nuevamente al pueblo y le dijo que pusiese los brazos en cruz que nadie sería capaz de bajárselos. Ya en Villamayor, todos trataron de bajarle los brazos pero ninguno lo consiguió. Dieron cuenta al Arzobispo de Zaragoza, que acudió a ver el lugar y la imagen de la aparición. Una vez allí decidieron bajar la imagen a la parroquial donde quedó custodiada mientras se construía un santuario.

Como el alto del pueyo no era terreno adecuado para la envergadura de la obra, se decidió su construcción a los pies del cerro, pero la Virgen quería su templo en el lugar de la aparición, de tal manera que tres veces todo lo construido por el día quedó derruido durante la noche. Convencidos los vecinos, se edificó el santuario en lo alto del pueyo donde se puede contemplar actualmente.

Lavadero Municipal.

El lavadero municipal, que tanto servicio ha dado a la población de Villamayor y del que todavía es posible hacer uso, se sitúa en la Calle Paso.

Fue a partir de 1916 cuando el Ayuntamiento decidió realizar un edificio que facilitase las labores del lavado de la ropa del vecindario. En esa fecha se llevó a cabo un estudio para su construcción, aunque la obra finalmente se hizo esperar, pues en 1917 y años posteriores todavía se andaba pidiendo presupuestos y nuevos proyectos.

Mas tarde, a finales 1919, se instó al Ayuntamiento de Zaragoza que acelerase las obras de tan benéfico edificio, pero los trabajos no se ejecutaron y hasta 1932 no se retomó la idea.

En fecha desconocida, pero cercana a esta última, se llevaría a cabo finalmente la construcción del lavadero municipal.

Texto extraído del libro “De la plaza al carasol”.

Casas Solariegas.

El pueblo de Villamayor de Gállego conserva buen número de edificios de los siglos XVI, XVII Y XVIII llamados casas solariegas que pertenecían a las familias más pudientes de Villamayor y que a día de hoy se conserva su exterior. 

Se ubican dentro del centro histórico del municipio, catalogado como conjunto urbano de interés por la P.G.O.U.Z y se sitúan mayormente en las calles Carnicería, Iglesia Baja, Iglesia Alta, Plaza Planillo, El Paso, La Balsa.

En el Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza de 1986 las cataloga como de interés monumental y/o de interés arquitectónico.

En el último plan se contabilizan hasta treinta y cuatro edificios civiles y religiosos catalogados con alguna figura de protección urbana.

Entre todos estos edificios cabe destacar la “Casa Catalán”, uno de los más emblemáticos y más interesantes del conjunto urbano. Se trata del representante más singular de la arquitectura civil aragonesa de los siglos XVI al XVIII en Villamayor.

Está catalogada en el P.G.O.U.Z como de interés monumental, uno de los grados más altos de protección. En dicho plan, su informe histórico-artístico especifica:

La vivienda está edificada en ladrillo visto, en aparejo a tizón al exterior característico de la segunda mitad del siglo XVII (…).
Conserva numerosos elementos tipológicos definitorios, como son el portal en gran arco de medio punto (…) con la puerta claveteada de madera antigua (…).

Sin embargo, en el interior conserva elementos de gran interés que acreditan mayor antigüedad. Por ejemplo, en el primer rellano de la espaciosa caja de la escalera se ha conservado una portaleta de yeso en arco apuntado con intradós en arco de carpanel con decoración gótica. En el zaguán (…) se sitúan (¿reubicados?) ocho grandes canetes figurados tenantes, cuatro de ellos de ángulo, de piedra.

Por todo ello, parece tratarse de una importante edificación medieval reedificada en el siglo XVII, época a la que corresponde su tipología exterior.

Texto extraído del libro “De la plaza al carasol”.

Murales en Villamayor.

Porque fueron somos.

Murales realizados por ASALTO.ORG y en concreto, por el artista HUGO CASANOVA basados en fotografías de Villamayor de Gállego antiguas donde las protagonistas son las mujeres.

Desde el Ayuntamiento de Villamayor de Gállego queremos rendir homenaje y plasmar nuestro reconocimiento y admiración a todas nuestras personas mayores. Pero esta vez, en especial, a las mujeres.

A todas mujeres “superheroínas”, rurales, trabajadoras, fuertes, valientes y sabias que han aportado tantísimo a la historia de nuestro municipio y al orgullo de nuestras raíces.

Labores del hogar, de la crianza, de la educación de los hijos e hijas, del textil, del campo con el algodón, la remolacha, el trigo, las cerezas, etc. etc. etc.

Subvencionado por el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España (Pacto de Estado).

Porque fueron, somos y porque somos, serán.

Por un presente y un futuro justo e igualitario.

Por todo ello, se llevaron a cabo en junio de 2022 dos murales en nuestro municipio y que esperamos poder continuar en otras ediciones.

Las ubicaciones de estos murales son Calle Santuario esquina con Calle Virgen del Pueyo y Camino del Molino.

Iguales.

Así lucen dos depósitos del campo de Fútbol Tarba.

Obra de ASALTO.ORG y en concreto de la artista VERA GALINDO.

En esta pintura se reivindica y se celebra la igualdad y la visibilidad de la mujer en el deporte y en este caso en el fútbol.

Sólo valorando la diversidad, podemos alcanzar la igualdad.

Mural subvencionado por DPZ.

8M.

Mural inaugurado el 8 de Marzo de 2021 con motivo del 8M, Día Internacional de las Mujeres.

Mural realizado por la artista y vecina MARA ONA donde refleja un “collage” de símbolos relacionados con las mujeres, sobre todo con la parte más natural y mística.

El mural lo podemos disfrutar en los exteriores del Centro Cívico en la Calle Santuario.

Escultura por las Mujeres.

El pasado 8 de Marzo de 2024, con motivo del 8M, Día Internacional de las Mujeres, se inauguró la escultura en Homenaje a las Mujeres, en sus 3 generaciones.

La autoría de la obra es de Velásquez-Gómez, vecinos de Villamayor y se sitúa en la avenida principal, Calle Paso.

MUNICIPIO